Aozina
Planèzes / Fenouillèdes / Pyrénées-Orientales / France
Aozina es el proyecto personal de Damien, viticultor originario del Fenouillèdes, en el corazón del valle del Agly. El nombre proviene de “Auzina”, que en occitano significa encina, un árbol emblemático y abundante en los paisajes donde nacen sus vinos. Tras crecer entre viñas —su padre también era viticultor— y trabajar tanto en viñedo como en bodega para diferentes productores, Damien decidió volver a sus raíces después de años dedicados a otros oficios, reencontrándose con la tierra familiar y con su propia identidad agrícola.
El proyecto nace de una convicción clara: trabajar la viña de la manera más sana y respetuosa posible. Moverse hacia el vino natural fue una elección ética y vital, alineada con la preservación del territorio y el legado que dejar a las siguientes generaciones. Su filosofía se centra en el cuidado del suelo, la vida del ecosistema y la mínima intervención, buscando que cada vino sea una expresión auténtica del entorno.
Hoy cultiva 4 hectáreas repartidas entre Latour-de-France, Maury y Estagel, sobre suelos principalmente de pizarra. Las variedades que trabaja —moscatel, syrah y garnacha— reflejan el carácter mediterráneo y mineral del Fenouillèdes, un territorio abrupto y luminoso. Las viñas se cultivan de forma manual y respetuosa, y la bodega, ubicada en el pequeño pueblo de Planèzes, es el espacio donde fermentaciones espontáneas y prácticas no intervencionistas permiten que el vino siga su curso natural.
Aozina es, ante todo, un regreso a la tierra y a la esencia de la viticultura campesina: honestidad, respeto, paisaje y memoria convertidos en vino.
Misión de Aozina
La misión de Aozina es preservar y honrar la tierra del Fenouillèdes a través de una viticultura natural y consciente, donde la viña y el entorno marquen el ritmo. Damien busca elaborar vinos auténticos y vivos, sin artificios, que reflejen el paisaje mineral y salvaje del Agly y transmitan el vínculo profundo entre naturaleza, tradición y sensibilidad humana. Su compromiso es dejar un terreno más sano y fértil para las próximas generaciones, manteniendo viva la cultura agrícola local y la esencia rural del territorio.
Vella Terra es la única feria internacional e independiente donde, en cada edición, participan algunas de las principales distribuidoras locales y varias internacionales. Estas acompañan a las bodegas con las que ya trabajan, descubren nuevos proyectos y establecen nuevas relaciones comerciales.
La feria reúne bodegas con décadas de experiencia, cuyos vinos se sirven en algunos de los mejores restaurantes del mundo, junto a proyectos emergentes comprometidos con una elaboración natural de calidad. Los propios viticultores presentan vinos elaborados con uvas de cultivo propio mediante agricultura ecológica, biodinámica o regenerativa.
A esta singularidad se suman una selección de bodegas completamente independiente y la exigencia de presentar las analíticas de todos los vinos expuestos como parte de nuestro proceso de verificación. Esto nos permite ofrecer mayores garantías de transparencia, autenticidad y rigor tanto a los profesionales como al público asistente.
Con más de 500 vinos naturales de más de 80 bodegas de todo el mundo, Vella Terra bate, edición tras edición, récords de encuentros entre productores y profesionales.
En Vella Terra verificamos mediante analíticas los vinos de todas las bodegas participantes. Nuestros estándares exigen fermentación con levaduras naturales propias, vinos sin filtrar ni clarificar, sin aditivos enológicos y con un máximo de 30 mg/l de sulfitos totales cuando estos hayan sido añadidos.
Como referencia, los vinos convencionales pueden contener hasta 200 mg/l de sulfitos y los vinos con certificación ecológica hasta 150 mg/l, además de permitir otros aditivos y levaduras comerciales.
UNA FERIA SIN FRONTERAS
En 10 años, más de 800 bodegas de 27 países han expuesto en Vella Terra.
Somos una comunidad global que cree en un cambio.