El Jardí dels Sentits
CATALUNYA, ESPAÑA / Sant Sebastià dels Gorgs, Barcelona.
El Jardí dels Sentits es un proyecto que ha madurado a lo largo de dos décadas en Cal Almirall de Figuerola, la histórica finca vinícola de la familia Raventós, fundadores de Lacrima Bachus. Esta propiedad, profundamente ligada a las raíces familiares, ha pasado de generación en generación. El padre, capitán de barco, y la madre, pintora, continuaron con la tradición familiar elaborando cava artesanal a pequeña escala. Hoy en día, los hijos, que han crecido rodeados de viñedos, se han hecho cargo de la gestión de la viña familiar desde 1998, manteniendo viva la pasión por la viticultura.
Las parcelas más especiales, situadas cerca de la roca madre y heredadas por Mª Assumpció Raventós, madre de la actual generación, son la base de la exclusiva gama de vinos Misteriós.
El Jardí dels Sentits no solo busca producir vinos excepcionales, sino también compartir el conocimiento y la pasión por la viticultura con los demás, siendo una fusión perfecta entre la tradición familiar, el amor por la naturaleza y la innovación sensorial.
El proyecto, liderado por Blanca Ozcáriz Raventós, una experta en Ciencias Sensoriales, combina su profundo conocimiento sobre cómo funcionan los sentidos con el arte de la cata de vinos. Blanca ha desarrollado un enfoque único que une la percepción sensorial con el mundo del vino, creando una experiencia innovadora que conecta los sentidos con la esencia del vino.
Además de liderar este proyecto, Blanca Ozcáriz es enóloga, viticultora y profesora de viticultura y cata en prestigiosas escuelas de sumillería de Barcelona y Girona. Su respeto por la tierra y su compromiso con la sostenibilidad son los pilares que guían su trabajo en el viñedo. Con El Jardí dels Sentits, busca transmitir la importancia de la conexión sensorial en el proceso de cata, destacando el papel fundamental del catador.
Misión de Blanca en El Jardí:
Vinos monoparcela. Además de impartir docencia en el viñedo, Blanca elabora vinos monoparcela, con producciones limitadas de hasta 2,900 botellas, para resaltar la expresión de la variedad en cada parcela (máximo de 0.6 ha). Proceso de vinificación. No clarifican ni estabilizan sus vinos, aprovechando el frío natural del invierno para la precipitación tartárica. Tampoco filtran sus vinos, lo que permite obtener vinos con personalidad y materia. Cultivo orgánico, regenerativo y biodinámico Desde 2014, el cultivo es orgánico, incorporando cobertura vegetal nativa y, en algunas parcelas, leguminosas combinadas con cereales para mejorar la estructura y textura del suelo arcilloso-calcáreo. La fertilización se realiza con compost fermentado y madurado en la propia finca durante un año, y se aplican técnicas biodinámicas consideradas indispensables.
*En la feria Vella Terra se verifican los vinos de las bodegas participantes mediante análisis para asegurar que cumplan con nuestros estándares y ofrezcan autenticidad y transparencia en el evento para el visitante consumidor final. Nuestras bodegas elaboran vinos utilizando levaduras naturales propias, sin filtrar ni clarificar, sin aditivos enológicos y con sulfitos naturales generados durante la fermentación. En caso de añadir sulfitos, el máximo permitido es de 30 mg/l, cumpliendo así con los estándares de la feria. Más info aquí.
Nota: Mientras que los vinos convencionales pueden contener un máximo total de «sulfitos» (SO2) de 200 mg/l, aquellos con certificación ecológica están limitados a 150 mg/l según el Reglamento de Ejecución (UE) núm. 203/2012. Además, los vinos ecológicos pueden incluir otros aditivos (hasta 120 permitidos) y el uso de levaduras comerciales.