Inula
Castel d’Aiano / Bolonia / Emilia-Romaña / Italia
Inula nace en 2018 en los colli bolognesi, fruto del deseo de Filippo y Giulia de crear una historia propia arraigada a un territorio que los adoptó—él trentino, ella veneta. El proyecto es pequeño, casi “microscópico”, como lo define Filippo, pero lleno de vida y significado. Su vino refleja una sensibilidad profunda hacia la tierra y un compromiso absoluto con el trabajo honesto. Desde el primer encuentro, su autenticidad y calidez contagian entusiasmo.
Tras años trabajando en Orsi-Vigneto San Vito, Filippo sintió la necesidad de emprender un camino personal, y junto a Giulia recuperó dos viejas viñas de más de 40 años. Hoy cultivan alrededor de 1,5 hectáreas, principalmente de Pignoletto —o Grechetto Gentile, como prefieren llamarlo— junto a pequeñas parcelas de Cabernet Sauvignon, Merlot y Barbera. Restaurar estas viñas ha sido un trabajo lento y manual, guiado por respeto y paciencia. Su primera añada llegó en 2019 con un único vino Inula, al que se sumó en 2020 un tinto muy limitado.
La filosofía agrícola es deliberadamente sencilla y natural: practican viticultura biológica sin certificación, sin fertilización y con intervenciones mínimas según el año lo permita. Al no disponer aún de bodega propia, elaboran en instalaciones de productores de confianza que les garantizan autonomía total. Las fermentaciones se realizan únicamente con levaduras indígenas, sin filtración ni clarificación, y con dosis muy bajas de sulfuroso. El carácter artesanal se manifiesta en cada decisión, siempre orientada a la autenticidad del fruto.
El resultado es un vino que se aleja del Pignoletto habitual de la zona, mostrando más cuerpo, textura y matices inesperados. La gama aromática es sencilla pero expresiva, directa y elegante a la vez, invitando a beber con placer y naturalidad. Inula es un vino de compañía, honesto, vibrante y lleno de la energía de quienes lo crean. Es también una invitación a descubrir los colli bolognesi desde una mirada íntima y apasionada.
Misión de Inula
Su misión es elaborar vinos sinceros que reflejen la esencia de los colli bolognesi y el espíritu artesanal de Filippo y Giulia. Buscan preservar viñas antiguas mediante prácticas de mínima intervención y agricultura viva. Creen en dejar hablar al territorio a través de fermentaciones espontáneas y decisiones respetuosas. Su objetivo es crear vinos auténticos, expresivos y accesibles, fieles a la historia que los inspira. Inula aspira a transmitir emoción, identidad y verdad en cada botella.
Evento imperdible para profesionales de la hosteleria, distribuidores e importadoras interesadas en el sector del vino natural
Sumérgete en una experiencia única con más de 500 vinos naturales y biodinámicos de 82 bodegas excepcionales de 13 países. Desde las regiones más icónicas de España, Francia e Italia, las más destacadas regiones vitivinícolas de Eslovaquia, Georgia y Grecia, cada botella está certificada y cuidadosamente seleccionada para garantizar autenticidad y calidad.
Este es el evento imperdible para sommeliers, amantes del vino natural y profesionales del sector. Degusta lo mejor de cada bodega, conecta con los viticultores detrás de cada etiqueta y explora el fascinante sector del vino natural.
*En la feria Vella Terra se verifican los vinos de las bodegas participantes mediante análisis para asegurar que cumplan con nuestros estándares y ofrezcan autenticidad y transparencia en el evento para el visitante consumidor final. Nuestras bodegas elaboran vinos utilizando levaduras naturales propias, sin filtrar ni clarificar, sin aditivos enológicos y con sulfitos naturales generados durante la fermentación. En caso de añadir sulfitos, el máximo permitido es de 30 mg/l, cumpliendo así con los estándares de la feria. Más info aquí.
Nota: Mientras que los vinos convencionales pueden contener un máximo total de «sulfitos» (SO2) de 200 mg/l, aquellos con certificación ecológica están limitados a 150 mg/l según el Reglamento de Ejecución (UE) núm. 203/2012. Además, los vinos ecológicos pueden incluir otros aditivos (hasta 120 permitidos) y el uso de levaduras comerciales.