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LAS MORADAS DE SAN MARTÍN

La Bodega de Las Moradas, rodeada de viñedos centenarios de Garnacha, cuenta con unas instalaciones sencillas y prácticas, con capacidad para producir unas 80.000 botellas por añada aunque en la actualidad la producción es inferior.

Es una bodega respetuosa con el medio ambiente en la que todos los subproductos se reutilizan. Lías, orujos y el agua de su lavado se envían a la destilería. El raspón se usa, junto con estiércol de caprino de explotaciones vecinas, para elaborar un compost y se incorpora al viñedo como abono. Poseen maquinaria respetuosa con la uva: mesa de selección, despalilladora, prensa neumática y equipo de frío. También cuentan con pequeños depósitos de acero inoxidable que les permiten vinificar cada parcela por separado, manteniendo así la asepsia necesaria, cualidad muy importante cuando se trabaja con las levaduras propias de la uva y se elabora sin aditivos.

La nave para la crianza dispone de control de temperatura y humedad. Las barricas son de roble francés y húngaro con distintas capacidades También cuentan   con foudres de 1.450 litros que utilizan para los coupages y afinamiento de los vinos.

El viñedo, con una extensión de 21 hectáreas a casi 900 metros de altitud se encuentra en un enclave paisajístico único, rodeado de pinares, encinas, enebros, jaras y una gran variedad de plantas aromáticas. Allí conviven viñedos viejos de Garnacha, formados en vaso y en secano, con las nuevas plantaciones.

Buscan que quien disfrute de sus vinos se traslade a su origen; al pago y al entorno natural. En lo alto del monte, los suelos de composición arenosa granítica otorgan profundidad y mineralidad a los vinos que, unido a la acidez natural de la uva, forman el eje de Las Moradas de San Martín. Vinos largos, envolventes, sutiles, elegantes, a la vez que muy vivos y frescos, con un capacidad de envejecimiento muy sorprendente de la variedad Garnacha. Esta “juventud” de los vinos, les marca las pautas de trabajo y ha hecho que se replanteen el uso de sulfuroso como conservante en los vinos, ya que la sinergia de bajo rendimiento, suelo arenoso y excelente acidez, actúan por sí mismos como conservantes naturales y les permite limitar su uso.

Es un proyecto en el que han tenido que romper grandes tópicos y empezar de cero, para conocer bien su propia materia prima, sin maquillajes externos que desvirtúan la realidad.

lasmoradasdesanmartin.es